Las terrazas de arroz de longsen

Fuimos desde Guilin (interesante ciudad por cierto – limpia, bonita y agradable) a las terrazas de arroz de longsen.

Allí arriba descubrí que el samsung galaxy tiene modo panorámico. No dejéis de pulsar para verla en grande.

También comimos el plato típico de la región, arroz y pollo asados en bambú. Vistoso, aunque un poco insípido. Os dejo otra foto.

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El guerrero de terracota

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Fuimos a ver los guerreros de terracota de Xian.

“Están hechos polvo”, declaró nuestra experta arqueóloga Olga.

La verdad es que me decepcionaron un poco. Sí, muchos guerreros, pero… Faltaba algo.

Y entonces lo vi.

¡Un robot gigante!

¡Viva!

Experiencias ferroviarias

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Hemos cogido 2 trenes. Lo que sigue son notas que escribí mientras iba en ellos, sin conexión.

***

Hemos conseguido llegar a nuestro camarote en el tren nocturno. La barrera lingüista empieza a notarse … ¡Y cómo! Todo el mundo nos miraba en la estación, aunque ya nos estamos acostumbrando a eso. Pero prácticamente nada estaba escrito en ingles… Como es de esperar.

Hemos conseguido llegar aquí gracias a que sabíamos la hora del tren y su código, y afortunadamente los números son los mismos.
“casita, cuatro, 2463, perro orinando, perro orinando, 23:04, casita, cara feliz … Ése debe ser nuestro tren”

Ya estamos en nuestro compartimento de “primera clase”. Lo compartimos con una pareja de chinos, que se ven simpáticos, pero hay demasiada barrera lingüística. Haremos lo que podamos para dormir.

Hoy estamos en la estación de tren de pingyao. Es más pequeña que la de Datong, y una mujer hablaba inglés y nos ha ayudado. No nos miran tanto como en Datong.

Dato curioso: los servicios de la estación están remodelados y son probablemente los mejores de la ciudad.

Los revisores del andén nos obligaron a ponernos en fila e hicieron el saludo militar al tren mientras llegaba.

Uff. Ya estamos en el tren, acostados en nuestras literas. Esta vez viajamos en “segunda”, lo que significa que compartimos compartimento con 4 chinos (ya venían durmiendo, el tren no empieza aquí). En esta categoría los compartimentos no tienen puerta, así que oyes a todo el vagón (y lo hueles… Alguien fuma en el vagón)

Nos han tocado las literas de arriba. Para el chino medio sería un poco justo. Para un español fornido… Es como llevar gayumbos 2 tallas demasiado pequeñas.

No hay aire acondicionado y se ve que aquí no gustan las ventanas abiertas (dudo que nos llegara algo de aire de todas formas), así que  sudo como un turista en la muralla china. Por otro lado, estamos tan arriba que no se nos ve – es bastante íntimo para no tener puerta.

Intentaremos dormir.

Un señor ha abierto una ventana… Para poder escupir al exterior (tendremos que hablar de eso en otro post). Al menos corre algo de brisa (me he sentado en el pasillo, la cama era demasiado incómoda)

Olga no aguantaba más y ha decidido ir al servicio. Alguien de nuestro vagón está muy enfermo.

Ya llegamos! Adiós tren! (foto)

Adiós, Pingyao!

Un par de fotos para despedirnos de pingyao.

1. Olga disimulando mientras fotografío a una mujer limpiando su ciclomotor eléctrico en tacones.

2. Subiéndome a una grupa (tranquilos, no lo toqué, es una ilusión óptica)

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La fortaleza bajo tierra

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Cerca de pingyao hay una red de túneles que forman parte de la estructura defensiva de un castillo de la dinastía *ing. La idea era utilizarlos como trampa, para atacar al enemigo desde abajo o por la retaguardia.

Hay kilómetros de túneles en 3 niveles, y solamente se pueden visitar con guía.

Los túneles están excavados en adobe y hacen patente que los *ing eran tirando a taponcetes.

Me puse la espalda, la mochila y el pelo perdidos en esta foto. Pero lo pasé muy bien en esta Fortaleza Enana.