Pingyao

Pingyao me recuerda a Marrakesch; uniformidad en las casas, rica historia, mercadillos y callejones destrozados en los que un turista mal informado no entraría (son ciudades muy seguras para el turismo, simplemente muy destartaladas)

Os dejo una fotografía hecha desde la torre central de la ciudad antigua a una de las 2 o 3 calles restauradas,que son una delicia.

Aunque menos que en datong, aquí también nos miran mucho. “hello, hello!”, nos dicen los vendedores para que entremos en sus locales. Pero no son pesados- otra similitud con Marrakesch. Y como la mayor parte del turismo es chino, los precios no son muy elevados.

Hay hoteles en la ciudad, pero nosotros nos hemos decantado por un hostal esta vez; hay varios de buena calidad, y le dan un toque personal al viaje.

Os pongo también una foto de la habitación. El futón es muy grande y cómodo!

A dormir!

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Datong: últimas impresiones

Datong a primera vista es horripilante.

No es únicamente fea desde el punto de vista urbanístico, sino que la mitad de la ciudad esta en obras. La principal fuente de ingresos en la ciudad es la industria minera, y hay una central térmica de carbón a escasos kilómetros del centro. Por todo lo anterior, toda la ciudad (desde los escasos monumentos a la atmósfera en sí) están muy sucios.

La especulación es brutal: hay muchas torres de viviendas en construcción, y es difícil mirar a alguna parte sin ver grúas en el horizonte.

Por si no fuera poco, nada mas aterrizar un taxista nos timó.

Así que nuestra primera impresión fue muy mala.

Afortunadamente mejoro mucho en cuanto llegamos al hotel. El Garden Hotel es el mejor de la ciudad – todo un cinco estrellas, que nos ha costado lo mismo que el de Pekín, que era muchísimo peor. En el hotel nos han ayudado mucho – con las excursiones locales y con el billete de tren a Pingyao, que es muy difícil de conseguir.

Si uno es capaz de ver más allá de la suciedad y las obras, empieza a aparecer el encanto de la ciudad.

Dimos un paseo y nos quedamos alucinados con lo diferente que es la gente aquí. Enfrente del templo de “San Juan” (Shan Huan?), a falta de un parque en el que hacerlo, se reunen los viejos a jugar a las cartas y ver a bandas locales de músicos … así como a entretenerse viendo a algún que otro extranjero exótico. Como nadie habla inglés, disfrutamos de “inmunidad” frente a los agresivos vendedores, que no se atreven con nosotros.

Espero que de aquí a 5 años las obras hayan concluido y alguien le pase el plumero a la ciudad. Y como español que soy, espero que no tengan una crisis con tanto ladrillo.

Os dejo una foto de uno de los ciclomotores eléctricos con ruedas enanas que abundan en la ciudad: me imagino que teniendo una central tan cerca, la electricidad debe ser muy barata, así que hay muchos.  También os dejo una foto que retrata el espíritu “pragmático” de esta ciudad – un interruptor arreglado con las cosas con lo que se tenían a mano.

Y con esto lo dejamos por hoy. Vamos a cenar algo antes de irnos para el tren – en el room service, que es muy bueno y no estamos para sorpresas como la de la cena de ayer (lo que parecía un pastelito era un gusano envuelto en hojaldre)

 

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Datong: Templo Colgante

Lo llaman “colgante” aunque en realidad es un templo “apuntalado” en una montaña, a unos 60 Km de la ciudad.

El taxista que nos llevo a las cuevas ayer no estaba disponible hoy, pero nos llevo su hermano.

Es una visita bastante impresionante y merece la pena, aunque encaramarse ahí da un poco de canguelo porque las vigas de madera parecen de todo menos robustas.

Esta tarde nos la hemos tomado de relax en el hotel, porque nos esperan unos días moviditos (en unas horas cogemos un tren nocturno a Pingyao, y tiene pinta de ser otra experiencia interesante).

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Datong: Comida

Ayer volvimos muy tarde de turistear y no sabíamos dónde ir a comer.

Al final entramos en un sitio en el que no hablaban nada de inglés, y la carta estaba toda en chino y sin fotografías (os pongo una foto de la carta)

Afortunadamente tenían algunas fotografías de platos pegadas en las paredes (las típicas de “oferta! 2×1!”). Yo no hacía más que señalar un cartel con fideos y carne y decir “one one” con el dedo. La camarera ponía cara rara y decía algo en chino mientras negaba con la cabeza. Yo volvía a señalar mas lentamente. La camarera repetía la misma frase en chino mas lentamente. Olga recordó como se dice “arroz” (“Mifan! Mifan!”). Un señor gordo que estaba tumbado roncando en unos asientos se levantó, dijo que si y se fue a la cocina a preparar los platos.

Mis fideos no estaban tan mal; la carne no era de intestinos. El arroz sabia un poco a panceta, pero era comestible. Fue muy barato: 15 yuanes todo.

Creo que la camarera estaba diciendo que la cocina estaba cerrada, pero nunca lo sabremos.

Ese día aprendí que las guías de español-mandarín son como los paraguas; solo te hacen falta cuando no los tienes.

MenuFideos

Datong: Cuevas de Yungang

Las cuevas de Yungang datan del siglo -IV (menos 5), durante el reinado de una dinastía cuyo nombre seguramente acabe en “ing”. Se excavaron para alabar a Buda.

Fueron excavadas en la roca, como Fraguel Rock. Pero en lugar de simpáticos fragel y curris, el trabajo de excavación lo realizaron un gran numero de obreros chinos de simpatía desconocida. Su laboriosidad, sin embargo, está muy documentada – la técnica “copiar buda / pegar buda” (Ver foto 1) es un exponente claro.

Aunque Olga y yo nos hicimos innumerables fotos, la mejor que tenemos en ese entorno (Ver foto 2) es la que nos hizo un señor que pasaba por allí.

Las cuevas de Yungang están siendo ampliadas! Antes de llegar al recinto de las cuevas propiamente dichas se ha construido un “parque”: un conjunto de casas de aspecto tradicional de la dinastía  *ing) que sin duda albergarán tiendas y restaurantes en el futuro. Las obras no están acabadas todavía (les queda alrededor de un mes)  y mientras no se terminen son de libre acceso.

A los españoles nos gustan mucho las cosas gratis. Pues bien, los ciudadanos chinos no nos van a la zaga en ese aspecto. El taxi que nos trajo (un chaval encantador, recomendado por el hotel) nos tuvo que dejar a un kilometro y medio de la entrada del recinto, pues la carretera de acceso estaba completamente atascada de coches y gente – parecía un mercadillo en medio del campo. Nuestra experiencia atravesando manifestaciones a pie con maletas en Tailandia fue de gran ayuda.

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El mayor espectáculo de Datong

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Un grupo de ciudadanos de Datong se encuentran estacionados entre dos escenarios, A y B.

En el escenario A, un travesti vestido de dorado hace playback de diversas canciones populares chinas.
En el escenario B, un enano de pelo decolorado canta canciones modernas chinas.

Pregunta: A quién mirará el público?

Respuesta: A la turista rubia, por supuesto.

¡En Datong nos han mirado mucho! A Olga sobre todo, aunque mis brazos peludos han causado alguna que otra mirada de asombro.

 

Carne de yak

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El yak es una especie de bisonte muy popular en Nepal como bestia de carga.

Anoche comimos por primera vez carne de yak (deliciosa) en un restaurante tibetano, pero eso es lo de menos: lo realmente la llamativo fue el espectáculo de bailes “tradicionales” nepalíes que vimos mientras cenábamos. Entrecomillo tradicionales porque, si bien los trajes lo parecían, un par de las canciones que tocaron sonaban como Camela.

Además, me sacaron a bailar en el último número. Estuve tan ridículo como cabe esperar. Olga lo grabó diligentemente en vídeo.

Aparte de eso, por la tarde vimos el Palacio de Verano (impresionante atardecer) y luego un taxi hacia el mercado de la seda -mala idea esto último, atravesar Pekín en taxi en hora punta nos llevó una hora. En el taxi descubrimos que pekín tiene una “Rusia town” en lugar de China town.

Milagrosamente, no hubo compras de ningún tipo en el mercado (estaba a punto de cerrar), aunque nos dijeron “guapísimos” y “ni pala tí ni pala mí”, en español.

Hoy es nuestro último día en Pekín, que dejamos para ver la villa olímpica y algo más que se nos ha quedado por ahí.